Por la web boludeando me encontré esto.... Genial!
Instrucciones Para Ser Menemista Sin Joderle La Vida A Los Demás
Si sos menemista o pensás que en los noventa estábamos mejor, te sugiero que hagas lo siguiente para vivir un auto-menemismo:
1.- Consigue todos los préstamos que puedas, si es necesario hipotecando tu casa. Vende tu auto. No te preocupes, no tendrás que pagar los préstamos (por ahora.)
2.- Con ese dinero, vete a vivir al Hotel Alvear. Realiza todos tus desplazamientos en una limusina, alquilada o comprada, como te parezca.
3.- Manda a tu mujer a que se haga cirugías (arrugas, tetas, cerebro), y mientras tanto recurre a los servicios sexuales del book de las chicas de Tinelli.
4.- Almuerza y cena todos los días en los mejores restaurantes.
5.- Repítete a cada instante el mantra: “Ahora estoy bien económicamente. El menemismo funciona.”
6.- Repite desde el punto 2 al 5 hasta que se te acabe el dinero.
Y así, podrás vivir tu menemismo sin jodernos la vida a los que pretendemos vivir en un país planificado. Cuando te llegue el default, le pedís ayuda a Carlos o a María Julia, que seguro te van a ayudar.
lunes 15 de marzo de 2010
Cumpleaños
Gracias a todos los que vinieron a mi cumple, gracias por los regalos, gracias a Romi por la organización (alguna vez tendrás que poner una empresa que se encargue de eventos!), gracias a Mili por el video que me grabó.
Como cumplí para atrás, estoy más jóven!
Chauuuuuuuuuuu
Como cumplí para atrás, estoy más jóven!
Chauuuuuuuuuuu
jueves 25 de febrero de 2010
Comparto nota de F. Storani
Para los amigos radicales, que nos toca compartir el camino de la reconstrucción del partido, les dejo un artículo de Fredi que pasó por mail.
No hay otro tiempo que el que nos ha tocado.
Por Federico Storani.
El 2010 debe ser para la Unión Cívica Radical un año muy dinámico.
En el orden nacional los primeros 2 meses de 2010 transcurrieron en medio de olas de rumores cada vez más intensos. Mientras el elenco oficial hace esfuerzos desmesurados por hacerse de alguna caja que le permita seguir haciendo política de la única manera que sabe hacerlo todas las variables económicas encienden luces de alarma.
Durante 2009 el gasto público aumentó alrededor del 30 %. Según cálculos privados, si el Gobierno consiguiera hacerse del Fondo del Bicentenario en 2010 podría subir otro 26 %.
Pero como finalmente el Gobierno no podrá disponer de las reservas el kirchnerismo deberá cambiar de estrategia. No le quedarán caminos gratos para emprender: deberá aplicar una política fiscal más austera, recortar subsidios, retocar las tarifas: en fin, trabajar y gestionar como no lo ha hecho hasta ahora. Se verá obligado a abandonar su política de subsidios que fue perniciosa, discrecional, pero un abandono abrupto de estas políticas producirá en lo inmediato males aun peores. Y aunque mejore la recaudación impositiva, será imposible sostener aquel aumento del gasto del 26% que permitía el Fondo del Bicentenario.
Hay mil versiones estos días, otros dicen que los K piensan incrementar el monto de los adelantos transitorios, en pesos, que todos los años el Banco Central gira al Tesoro Nacional. Ya habían sido reajustados para arriba en el Presupuesto de 2009, cuando el oficialismo era mayoría en ambas cámaras.
El punto es que en los cálculos del Gobierno esta caja ya fue computada, al igual que todas aquellas que tuvo a mano. Incluidas utilidades del BCRA por 20.000 millones de pesos, según algunas estimaciones privadas o 16.000 millones según otras.
Pero ni aun raspando donde sea alcanza para sostener el gasto público en las alturas de 2009. Ya resultan notorios el desajuste de las cuentas fiscales y las limitaciones presupuestarias que enfrenta el Gobierno: el kirchnerismo está en rojo.
Asistimos entonces al final de una era porque sabemos que el kirchnerismo sin caja no funciona y ese es el motivo por el cual el elenco oficial atraviesa alternativamente ciclos de euforia y de depresión. Mientras un día suponen que Kirchner o Cristina pueden recuperar popularidad y lograr altos índices de adhesión al final de su etapa, como Michelle Bachelet o Lula da Silva, en otros momentos piensan en el adelantamiento de las elecciones presidenciales a marzo de 2011 buscando una salida, algún atajo.
El kirchnerismo defraudó a los argentinos. Y ese desencanto, ese fraude, se evidenció cuando los Kirchner decidieron el regreso al populismo, la profundización del capitalismo de amigos, por la degradación institucional. Los Kirchner hoy están en retirada. Aun así no deben ser subestimados. Pretenden dejar tierra arrasada, quieren atar de pies y manos a la próxima administración, buscan impunidad y pretenden reforzar el mito de que solo el PJ puede gobernar la Argentina.
Y mientras tanto la Argentina no invierte en energía eléctrica, en fuerza motriz, ha dejado de explorar nuevas zonas petroleras o gasíferas, no trabaja en energías alternativas, abandona la producción, se retiran capitales y se eterniza la pelea con el campo.
Casi sin escalas hemos pasado del populismo menemista de los noventa, de impronta neoliberal e inspirado en el Consenso de Washington, al populismo kirchnerista, de inocultable inspiración chavista, que pretendió disfrazarse de progresismo alzando banderas como las de los Derechos Humanos por los que nunca se había interesado exhibiendo notables reflejos para la adaptación oportunista.
Existe un altísimo nivel de corrupción, se profundiza la degradación institucional que así como en un momento pretendió instalar un proyecto hegemónico hoy busca garantizar impunidad. Entonces se pretende bloquear los 2 tercios que son necesarios en el Congreso para remover magistrados mientras el juez Oyharbide hace dormir en un cajón la causa judicial existente contra los Kirchner por enriquecimiento ilícito.
En los últimos días hasta Luis D´Elía se permitió recordar que el que avisa no es traidor y el único sector social estructurado que servía como sostén del Gobierno, la CGT de Hugo Moyano, exige aumentos salariales que sabe que son imposibles de pagar tirando cada vez mas de la cuerda. Está claro que no todas las organizaciones sociales son Pérsico o D´Elía, que no todo el gremialismo es Hugo Moyano pero esos han sido los actores que le han permitido al Kirchnerismo mantener el “dominio de la calle” hasta hoy, otro tic setentista del Gobierno a los que los K son tan propensos.
¿Qué es lo que debemos hacer los Radicales ante un panorama tan sombrío?
En principio trabajar para reforzar el rol de los partidos políticos y especialmente de la UCR. El sistema democrático se basa en la existencia de partidos políticos que representan a los ciudadanos y la UCR es una piedra basal del sistema en la Argentina. Y se torna imperioso evitar una crisis o una frustración aun mayor.
La historia de la UCR escribió sus mejores páginas cuando supo nutrirse de la savia popular y hoy tenemos la obligación de responder a la expectativa que la sociedad otra vez ha depositado en el Radicalismo. Depende de nosotros volver a conectar con aquellos sectores que están hartos de la crisis, de la inflación, de la inseguridad, de la inestabilidad, de la violencia, del patoterismo y que, si no asumimos nuestra responsabilidad histórica, pueden volver a escuchar planteos como el de “que se vayan todos”.
La tarea de la hora es la de construir la alternativa porque el populismo pseudo-progresista de los Kirchner no puede ser reemplazado por otra variante populista de corte conservador como ocurrió en los años 90 por lo tanto debemos abocarnos a la construcción del otro espacio.
Mientras los Kirchner se empeñan en concentrar poder político y económico la UCR realiza la convocatoria más amplia que pueda ser posible para democratizar el poder político y económico.
Porque somos la alternativa al modelo conservador y populista del matrimonio Kirchner.
Ese espacio la UCR lo compartirá con el Partido Socialista, con el que nos unen afinidades ideológicas, políticas e históricas. Y con aquellas fuerzas progresistas que respondan al llamado a la Unidad de los sectores populares. Es el camino para construir el espacio socialdemócrata moderno que la Argentina necesita.
Para que esa construcción sea lo suficientemente sólida los radicales necesitamos contar con un partido organizado, estructurado, que pueda ser un interlocutor válido de los otros actores con los que deberá articular coincidencias en ese espacio político en el que vamos a desenvolvernos. El Acuerdo Cívico y Social que se concretó en 2009 fue un escalón necesario en esa tarea pero aun no es suficiente.
La tarea militante hoy es la de acompañar a la conducción del Comité Nacional de la UCR que camina en ésta dirección. Y esa tarea se concreta reclutando Recursos Humanos calificados para la gestión de gobierno; formando grupos de trabajo y estudio en las diferentes áreas temáticas; revitalizando las Fundaciones partidarias, diseñando y estableciendo las políticas de desarrollo que formarán parte del programa de la próxima administración y profundizando los acuerdos políticos hacia adentro y hacia fuera de la UCR que serán el sostén del próximo Gobierno.
La UCR tiene que intensificar el trabajo político de renovación, una vez mas; y la renovación se impulsa sin sectarismos de ningún tipo, la renovación debe ser entendida como una gran convocatoria a los sectores de la producción, del conocimiento, del trabajo, de la empresa, de la cultura, de los ámbitos profesionales. Es la hora definitiva para impulsar el desarrollo.
Es necesario conocer e incorporar las experiencias próximas y cercanas. A menos de una semana del inicio del ciclo lectivo en la Argentina los docentes exigen una vez mas salir del paupérrimo nivel salarial en el que se encuentran y el inicio de las clases en la Argentina, como cada año es incierto o se resuelve en tiempo de descuento. En Chile el ciclo lectivo 2009 fue extendido hasta el 16 de enero de 2010 para cumplir con todos los objetivos propuestos por la cartera educativa. Esas son las políticas de Estado que acercan a un País hacia el desarrollo.
La dirigencia argentina debería estar abocada a discutir esas cuestiones y no los fondos que necesita para repartir entre los punteros de solidaridad corta que han sido amigos del poder en estos años.
El gran desafío político le llega a la UCR en esta coyuntura. No pueden hacerse especulaciones sobre cual hubiera sido el mejor o el peor momento. Sobre qué es lo que conviene, de qué manera y en qué momento porque la UCR jamás ha buscado “preservarse” ni ha especulado en torno a las ambiciones de algún dirigente o de algún sector. Como dice el poeta catalán “no hay otro tiempo que éste que nos ha tocado”.
Por eso éste es el gran objetivo de los Radicales para 2010, y es apasionante, porque ahí va toda nuestra energía. Y vamos a poner alma, corazón y vida porque en el 2011 la UCR estará otra vez en el poder y deberá emprender la tarea de siempre. La de la Reparación Nacional.
No hay otro tiempo que el que nos ha tocado.
Por Federico Storani.
El 2010 debe ser para la Unión Cívica Radical un año muy dinámico.
En el orden nacional los primeros 2 meses de 2010 transcurrieron en medio de olas de rumores cada vez más intensos. Mientras el elenco oficial hace esfuerzos desmesurados por hacerse de alguna caja que le permita seguir haciendo política de la única manera que sabe hacerlo todas las variables económicas encienden luces de alarma.
Durante 2009 el gasto público aumentó alrededor del 30 %. Según cálculos privados, si el Gobierno consiguiera hacerse del Fondo del Bicentenario en 2010 podría subir otro 26 %.
Pero como finalmente el Gobierno no podrá disponer de las reservas el kirchnerismo deberá cambiar de estrategia. No le quedarán caminos gratos para emprender: deberá aplicar una política fiscal más austera, recortar subsidios, retocar las tarifas: en fin, trabajar y gestionar como no lo ha hecho hasta ahora. Se verá obligado a abandonar su política de subsidios que fue perniciosa, discrecional, pero un abandono abrupto de estas políticas producirá en lo inmediato males aun peores. Y aunque mejore la recaudación impositiva, será imposible sostener aquel aumento del gasto del 26% que permitía el Fondo del Bicentenario.
Hay mil versiones estos días, otros dicen que los K piensan incrementar el monto de los adelantos transitorios, en pesos, que todos los años el Banco Central gira al Tesoro Nacional. Ya habían sido reajustados para arriba en el Presupuesto de 2009, cuando el oficialismo era mayoría en ambas cámaras.
El punto es que en los cálculos del Gobierno esta caja ya fue computada, al igual que todas aquellas que tuvo a mano. Incluidas utilidades del BCRA por 20.000 millones de pesos, según algunas estimaciones privadas o 16.000 millones según otras.
Pero ni aun raspando donde sea alcanza para sostener el gasto público en las alturas de 2009. Ya resultan notorios el desajuste de las cuentas fiscales y las limitaciones presupuestarias que enfrenta el Gobierno: el kirchnerismo está en rojo.
Asistimos entonces al final de una era porque sabemos que el kirchnerismo sin caja no funciona y ese es el motivo por el cual el elenco oficial atraviesa alternativamente ciclos de euforia y de depresión. Mientras un día suponen que Kirchner o Cristina pueden recuperar popularidad y lograr altos índices de adhesión al final de su etapa, como Michelle Bachelet o Lula da Silva, en otros momentos piensan en el adelantamiento de las elecciones presidenciales a marzo de 2011 buscando una salida, algún atajo.
El kirchnerismo defraudó a los argentinos. Y ese desencanto, ese fraude, se evidenció cuando los Kirchner decidieron el regreso al populismo, la profundización del capitalismo de amigos, por la degradación institucional. Los Kirchner hoy están en retirada. Aun así no deben ser subestimados. Pretenden dejar tierra arrasada, quieren atar de pies y manos a la próxima administración, buscan impunidad y pretenden reforzar el mito de que solo el PJ puede gobernar la Argentina.
Y mientras tanto la Argentina no invierte en energía eléctrica, en fuerza motriz, ha dejado de explorar nuevas zonas petroleras o gasíferas, no trabaja en energías alternativas, abandona la producción, se retiran capitales y se eterniza la pelea con el campo.
Casi sin escalas hemos pasado del populismo menemista de los noventa, de impronta neoliberal e inspirado en el Consenso de Washington, al populismo kirchnerista, de inocultable inspiración chavista, que pretendió disfrazarse de progresismo alzando banderas como las de los Derechos Humanos por los que nunca se había interesado exhibiendo notables reflejos para la adaptación oportunista.
Existe un altísimo nivel de corrupción, se profundiza la degradación institucional que así como en un momento pretendió instalar un proyecto hegemónico hoy busca garantizar impunidad. Entonces se pretende bloquear los 2 tercios que son necesarios en el Congreso para remover magistrados mientras el juez Oyharbide hace dormir en un cajón la causa judicial existente contra los Kirchner por enriquecimiento ilícito.
En los últimos días hasta Luis D´Elía se permitió recordar que el que avisa no es traidor y el único sector social estructurado que servía como sostén del Gobierno, la CGT de Hugo Moyano, exige aumentos salariales que sabe que son imposibles de pagar tirando cada vez mas de la cuerda. Está claro que no todas las organizaciones sociales son Pérsico o D´Elía, que no todo el gremialismo es Hugo Moyano pero esos han sido los actores que le han permitido al Kirchnerismo mantener el “dominio de la calle” hasta hoy, otro tic setentista del Gobierno a los que los K son tan propensos.
¿Qué es lo que debemos hacer los Radicales ante un panorama tan sombrío?
En principio trabajar para reforzar el rol de los partidos políticos y especialmente de la UCR. El sistema democrático se basa en la existencia de partidos políticos que representan a los ciudadanos y la UCR es una piedra basal del sistema en la Argentina. Y se torna imperioso evitar una crisis o una frustración aun mayor.
La historia de la UCR escribió sus mejores páginas cuando supo nutrirse de la savia popular y hoy tenemos la obligación de responder a la expectativa que la sociedad otra vez ha depositado en el Radicalismo. Depende de nosotros volver a conectar con aquellos sectores que están hartos de la crisis, de la inflación, de la inseguridad, de la inestabilidad, de la violencia, del patoterismo y que, si no asumimos nuestra responsabilidad histórica, pueden volver a escuchar planteos como el de “que se vayan todos”.
La tarea de la hora es la de construir la alternativa porque el populismo pseudo-progresista de los Kirchner no puede ser reemplazado por otra variante populista de corte conservador como ocurrió en los años 90 por lo tanto debemos abocarnos a la construcción del otro espacio.
Mientras los Kirchner se empeñan en concentrar poder político y económico la UCR realiza la convocatoria más amplia que pueda ser posible para democratizar el poder político y económico.
Porque somos la alternativa al modelo conservador y populista del matrimonio Kirchner.
Ese espacio la UCR lo compartirá con el Partido Socialista, con el que nos unen afinidades ideológicas, políticas e históricas. Y con aquellas fuerzas progresistas que respondan al llamado a la Unidad de los sectores populares. Es el camino para construir el espacio socialdemócrata moderno que la Argentina necesita.
Para que esa construcción sea lo suficientemente sólida los radicales necesitamos contar con un partido organizado, estructurado, que pueda ser un interlocutor válido de los otros actores con los que deberá articular coincidencias en ese espacio político en el que vamos a desenvolvernos. El Acuerdo Cívico y Social que se concretó en 2009 fue un escalón necesario en esa tarea pero aun no es suficiente.
La tarea militante hoy es la de acompañar a la conducción del Comité Nacional de la UCR que camina en ésta dirección. Y esa tarea se concreta reclutando Recursos Humanos calificados para la gestión de gobierno; formando grupos de trabajo y estudio en las diferentes áreas temáticas; revitalizando las Fundaciones partidarias, diseñando y estableciendo las políticas de desarrollo que formarán parte del programa de la próxima administración y profundizando los acuerdos políticos hacia adentro y hacia fuera de la UCR que serán el sostén del próximo Gobierno.
La UCR tiene que intensificar el trabajo político de renovación, una vez mas; y la renovación se impulsa sin sectarismos de ningún tipo, la renovación debe ser entendida como una gran convocatoria a los sectores de la producción, del conocimiento, del trabajo, de la empresa, de la cultura, de los ámbitos profesionales. Es la hora definitiva para impulsar el desarrollo.
Es necesario conocer e incorporar las experiencias próximas y cercanas. A menos de una semana del inicio del ciclo lectivo en la Argentina los docentes exigen una vez mas salir del paupérrimo nivel salarial en el que se encuentran y el inicio de las clases en la Argentina, como cada año es incierto o se resuelve en tiempo de descuento. En Chile el ciclo lectivo 2009 fue extendido hasta el 16 de enero de 2010 para cumplir con todos los objetivos propuestos por la cartera educativa. Esas son las políticas de Estado que acercan a un País hacia el desarrollo.
La dirigencia argentina debería estar abocada a discutir esas cuestiones y no los fondos que necesita para repartir entre los punteros de solidaridad corta que han sido amigos del poder en estos años.
El gran desafío político le llega a la UCR en esta coyuntura. No pueden hacerse especulaciones sobre cual hubiera sido el mejor o el peor momento. Sobre qué es lo que conviene, de qué manera y en qué momento porque la UCR jamás ha buscado “preservarse” ni ha especulado en torno a las ambiciones de algún dirigente o de algún sector. Como dice el poeta catalán “no hay otro tiempo que éste que nos ha tocado”.
Por eso éste es el gran objetivo de los Radicales para 2010, y es apasionante, porque ahí va toda nuestra energía. Y vamos a poner alma, corazón y vida porque en el 2011 la UCR estará otra vez en el poder y deberá emprender la tarea de siempre. La de la Reparación Nacional.
martes 16 de febrero de 2010
Para reflexionar...
PUBLICADO EN CRITICA, el 14/02/2010
El salario docente y la señorita Mirtha
Por Pablo Alabarces
No soy profeta, pero no hacen falta ni profecías ni un gran esfuerzo de imaginación para anticipar que las clases van a comenzar con dificultades, si comienzan, y que 2010 será un año sembrado de paros docentes a lo largo y a lo ancho del país. Basta con leer las noticias de los últimos días –los reclamos, los amagos de negociación que se frustran cuando los funcionarios rechazan exasperados los pedidos–; o, indagando en internet, encontrar los salarios promedio de los maestros y profesores en cada una de las jurisdicciones. Las disparidades son groseras: y ni siquiera tomando en cuenta el salario del maestro fueguino o santacruceño –donde todo es carísimo– se puede encontrar un solo sueldo digno de ese nombre.
El tema educativo es uno de los más tapizados por los lugares comunes habituales de la cultura argentina. Los deliciosos testimonios que nos disparó Abel Posse en su corta pero fructífera gestión pueden ser un buen ejemplo: Posse era un sarmientino presuntamente ortodoxo, pero su derechismo vertiginoso y su probada incapacidad intelectual le impedían salir de la tontería del apostolado y del “los perjudicados por los paros son los alumnos”. Hoy Sarmiento sería un trotskista militante de los gremios docentes más radicalizados, y la sola mención de que $ 1.900 pueden ser un salario civilizado lo haría reescribir el Facundo. Por un momento, aceptemos lo que todos los políticos repiten: que la educación es la clave para el progreso de la patria, y que retener a los chicos en la escuela es el mejor mecanismo para que esos mismos chicos no nos asalten en la esquina (en realidad, la cosa es harto más compleja, pero aceptemos provisoriamente ese argumento). ¿Se puede afirmar eso e inmediatamente creer que un maestro puede ganar, al final de su carrera, con 25 años de antigüedad y miles de chicos alfabetizados sobre sus espaldas, menos de 5.000 pesos? ¿Y que el maestro que recién se inicia y del que esperamos eduque a los hijos de los pobres –porque los otros no van a la escuela pública– gane $ 1.600?
Por un lado: la respuesta posiblemente esté en que, justamente, los maestros de la escuela pública educan a los pobres, y en consecuencia merecen, para nuestros políticos, salarios acordes con esa función social. Como afirmó varias veces Martín Caparrós en este lugar (la última, el viernes pasado), los que deciden los salarios de médicos y docentes no se atienden en los hospitales públicos ni mandan sus chicos a las escuelas del Estado. Por otro, está la cortina de humo según la cual los docentes faltan, viven de licencia, no se actualizan y les encanta hacer paros “políticos” –como si cualquier paro pudiera ser otra cosa. Cortina de humo, retahíla de idioteces: pero que incluso cuando son veraces, olvidan que la acumulación de licencias tiene que ver con las condiciones reales del trabajo –¡cuarenta chicos, muchos subalimentados, durante 180 días en un aula!– o con, justamente, esos salarios, que los obligan a buscar las changas paralelas e incompatibles –ya que no pueden andar haciendo diferencias con el cambio del dólar usando información calificada.
La manera como la sociedad entiende ese trabajo, a pesar de la hipocresía de todos los gobernantes, la demuestran dos hechos: uno, las tablas nacionales, que como dije muestran que no hay un solo salario docente digno en todo el país (sean distritos peronistas, radicales o macristas: en la provincia que dejó Cobos, el maestro que se inicia gana $ 1.500). El otro lo acercan dos gentiles servidores de la flamante Policía Metropolitana en el Clarín del sábado: el subinspector Ahumada gana $ 9.200; el oficial mayor Mendicino, $ 6.400. En la misma jurisdiscción, mi señorita Mirtha, que espero que se haya podido jubilar, debía estar por los $ 4.500, con dos cargos de jornada simple y después de 40 años de maestra ejemplar: y ni quiero imaginarme cuál es su jubilación. La señorita Mirtha fue mi maestra en 6º y 7º entre 1972 y 1973: lo había sido de mi hermano mayor, lo fue de mi hermano menor. Entre 1997 y 2000 fue maestra de mis hijos en una escuela pública del barrio de Floresta. Los años le habían agregado sabiduría y no le habían restado compromiso con su trabajo: su exasperada conciencia del rol que cumplía la volvía una maestra increíble, insustituible, a la que sus alumnos y alumnas amaban mientras estudiaban como poseídos –porque también sabía exigir todo aquello que daba. No dudo de la idoneidad del subinspector Ahumada, pero la comparación no deja de ser irritante.
Sepan perdonar algún exceso argumentativo. Vengo de familia de maestras –tías y primas por doquier–, soy yo mismo profesor, y entre tanto docente malo que he tenido, como todos, como yo mismo puedo serlo, lo mejor de mi vida se lo he debido a la escuela y a la universidad argentinas. Cuando Sileoni, Scioli, Macri o el que sea afirman orondos que lo que reclaman los docentes (¡un 20% de aumento sobre las cifras ridículas de las que estamos hablando!) es excesivo, siento aletear en mi cabeza la ira, pésima consejera. Al lado de eso, el paro es apenas una medida más racional, prudente y, sin duda, legítima.
El salario docente y la señorita Mirtha
Por Pablo Alabarces
No soy profeta, pero no hacen falta ni profecías ni un gran esfuerzo de imaginación para anticipar que las clases van a comenzar con dificultades, si comienzan, y que 2010 será un año sembrado de paros docentes a lo largo y a lo ancho del país. Basta con leer las noticias de los últimos días –los reclamos, los amagos de negociación que se frustran cuando los funcionarios rechazan exasperados los pedidos–; o, indagando en internet, encontrar los salarios promedio de los maestros y profesores en cada una de las jurisdicciones. Las disparidades son groseras: y ni siquiera tomando en cuenta el salario del maestro fueguino o santacruceño –donde todo es carísimo– se puede encontrar un solo sueldo digno de ese nombre.
El tema educativo es uno de los más tapizados por los lugares comunes habituales de la cultura argentina. Los deliciosos testimonios que nos disparó Abel Posse en su corta pero fructífera gestión pueden ser un buen ejemplo: Posse era un sarmientino presuntamente ortodoxo, pero su derechismo vertiginoso y su probada incapacidad intelectual le impedían salir de la tontería del apostolado y del “los perjudicados por los paros son los alumnos”. Hoy Sarmiento sería un trotskista militante de los gremios docentes más radicalizados, y la sola mención de que $ 1.900 pueden ser un salario civilizado lo haría reescribir el Facundo. Por un momento, aceptemos lo que todos los políticos repiten: que la educación es la clave para el progreso de la patria, y que retener a los chicos en la escuela es el mejor mecanismo para que esos mismos chicos no nos asalten en la esquina (en realidad, la cosa es harto más compleja, pero aceptemos provisoriamente ese argumento). ¿Se puede afirmar eso e inmediatamente creer que un maestro puede ganar, al final de su carrera, con 25 años de antigüedad y miles de chicos alfabetizados sobre sus espaldas, menos de 5.000 pesos? ¿Y que el maestro que recién se inicia y del que esperamos eduque a los hijos de los pobres –porque los otros no van a la escuela pública– gane $ 1.600?
Por un lado: la respuesta posiblemente esté en que, justamente, los maestros de la escuela pública educan a los pobres, y en consecuencia merecen, para nuestros políticos, salarios acordes con esa función social. Como afirmó varias veces Martín Caparrós en este lugar (la última, el viernes pasado), los que deciden los salarios de médicos y docentes no se atienden en los hospitales públicos ni mandan sus chicos a las escuelas del Estado. Por otro, está la cortina de humo según la cual los docentes faltan, viven de licencia, no se actualizan y les encanta hacer paros “políticos” –como si cualquier paro pudiera ser otra cosa. Cortina de humo, retahíla de idioteces: pero que incluso cuando son veraces, olvidan que la acumulación de licencias tiene que ver con las condiciones reales del trabajo –¡cuarenta chicos, muchos subalimentados, durante 180 días en un aula!– o con, justamente, esos salarios, que los obligan a buscar las changas paralelas e incompatibles –ya que no pueden andar haciendo diferencias con el cambio del dólar usando información calificada.
La manera como la sociedad entiende ese trabajo, a pesar de la hipocresía de todos los gobernantes, la demuestran dos hechos: uno, las tablas nacionales, que como dije muestran que no hay un solo salario docente digno en todo el país (sean distritos peronistas, radicales o macristas: en la provincia que dejó Cobos, el maestro que se inicia gana $ 1.500). El otro lo acercan dos gentiles servidores de la flamante Policía Metropolitana en el Clarín del sábado: el subinspector Ahumada gana $ 9.200; el oficial mayor Mendicino, $ 6.400. En la misma jurisdiscción, mi señorita Mirtha, que espero que se haya podido jubilar, debía estar por los $ 4.500, con dos cargos de jornada simple y después de 40 años de maestra ejemplar: y ni quiero imaginarme cuál es su jubilación. La señorita Mirtha fue mi maestra en 6º y 7º entre 1972 y 1973: lo había sido de mi hermano mayor, lo fue de mi hermano menor. Entre 1997 y 2000 fue maestra de mis hijos en una escuela pública del barrio de Floresta. Los años le habían agregado sabiduría y no le habían restado compromiso con su trabajo: su exasperada conciencia del rol que cumplía la volvía una maestra increíble, insustituible, a la que sus alumnos y alumnas amaban mientras estudiaban como poseídos –porque también sabía exigir todo aquello que daba. No dudo de la idoneidad del subinspector Ahumada, pero la comparación no deja de ser irritante.
Sepan perdonar algún exceso argumentativo. Vengo de familia de maestras –tías y primas por doquier–, soy yo mismo profesor, y entre tanto docente malo que he tenido, como todos, como yo mismo puedo serlo, lo mejor de mi vida se lo he debido a la escuela y a la universidad argentinas. Cuando Sileoni, Scioli, Macri o el que sea afirman orondos que lo que reclaman los docentes (¡un 20% de aumento sobre las cifras ridículas de las que estamos hablando!) es excesivo, siento aletear en mi cabeza la ira, pésima consejera. Al lado de eso, el paro es apenas una medida más racional, prudente y, sin duda, legítima.
viernes 15 de enero de 2010
De Vacaciones!
miércoles 7 de octubre de 2009
Es hereditario che...
Mis animales no ven un soto, asi que me dispuse a remediarlo...


El problema es que se les caen cuando corren, asi que probaremos con los de contacto...
viernes 4 de septiembre de 2009
FELIZ CUMPLE FEDE
Sabés amigo que tengo poco tiempo ahora, por lo que tengo mi blog un tanto abandonado.
Sin embargo, algunas cosas no quiero dejar de escribirlas.
Como que te conocí por ser "el amigo de" y ahora se que sos "mi" amigo
Como que se que sos un gran tipo y te deseo el mejor feliz cumpleaños !!!
Abrazo grande y que tengas buen cumple!
Sin embargo, algunas cosas no quiero dejar de escribirlas.
Como que te conocí por ser "el amigo de" y ahora se que sos "mi" amigo
Como que se que sos un gran tipo y te deseo el mejor feliz cumpleaños !!!
Abrazo grande y que tengas buen cumple!
lunes 31 de agosto de 2009
FELIZ DIA YO
El sábado fue día del abogado. Gracias a todos los que me saludaron!
Mi saludo desde acá a los colegas!
Para nuestro pequeño homenaje (teniendo en cuenta la módica suma de cien mangos de la tarjeta de la cena...!!), mejor dejo este poema del ex presidente del colegio el Dr. Vero. (espero no me demande por el copyright!)
ABOGADO
Yo soy el abogado.
Aquel que cada mañana va recorriendo juzgados,
y anda a los apurones por ese escrito con cargo.
El que soporta la-espera, el que se banca los paros,
y debe poner la cara si todo sigue 'a despacho'.-
El que abre el escritorio buscando ganarse el mango
El que la pelea duro cuando flaquea el trabajo.
Yo soy el abogado.
Tantas veces de pleitero, injustamente acusado.
Al que siempre lo consultan cuando se ven apretados,
en la calle, en el cine o en la cola del mercado.
El que 'pone' sin dobleces su paciencia de artesano
para llegar al final con deudor insolventado.
Yo soy el abogado.
El de cédulas y oficios, a pulmón diligenciados.
El que ha de tolerar el sistema colapsado,
las nuevas disposiciones de Rentas y de Catastro,
los timbrados del Registro; el humor del funcionario
Yo soy el abogado.
El que hace de estratega, de confesor y de malo,
de mediador y de amigo, de psicólogo y de hermano.
El que sale a cara o cruz, con niebla o lluvia viajando
Por que justo le fijaron una audiencia bien temprano.
El que se muerde los labios porque el testigo ha faltado
.El que sufre taquicardia mientras va leyendo el fallo.
Del mostrador para acá. Del pasillo, quede claro.
El que recorre juzgados, durante meses y años.
A mucha honra señor, ese soy yo, el abogado.
Horacio Alberto Vero De su libro 'Poemas a Despacho'.-
Mi saludo desde acá a los colegas!
Para nuestro pequeño homenaje (teniendo en cuenta la módica suma de cien mangos de la tarjeta de la cena...!!), mejor dejo este poema del ex presidente del colegio el Dr. Vero. (espero no me demande por el copyright!)
ABOGADO
Yo soy el abogado.
Aquel que cada mañana va recorriendo juzgados,
y anda a los apurones por ese escrito con cargo.
El que soporta la-espera, el que se banca los paros,
y debe poner la cara si todo sigue 'a despacho'.-
El que abre el escritorio buscando ganarse el mango
El que la pelea duro cuando flaquea el trabajo.
Yo soy el abogado.
Tantas veces de pleitero, injustamente acusado.
Al que siempre lo consultan cuando se ven apretados,
en la calle, en el cine o en la cola del mercado.
El que 'pone' sin dobleces su paciencia de artesano
para llegar al final con deudor insolventado.
Yo soy el abogado.
El de cédulas y oficios, a pulmón diligenciados.
El que ha de tolerar el sistema colapsado,
las nuevas disposiciones de Rentas y de Catastro,
los timbrados del Registro; el humor del funcionario
Yo soy el abogado.
El que hace de estratega, de confesor y de malo,
de mediador y de amigo, de psicólogo y de hermano.
El que sale a cara o cruz, con niebla o lluvia viajando
Por que justo le fijaron una audiencia bien temprano.
El que se muerde los labios porque el testigo ha faltado
.El que sufre taquicardia mientras va leyendo el fallo.
Del mostrador para acá. Del pasillo, quede claro.
El que recorre juzgados, durante meses y años.
A mucha honra señor, ese soy yo, el abogado.
Horacio Alberto Vero De su libro 'Poemas a Despacho'.-
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