viernes, 19 de septiembre de 2008

Mi primo felino.

Este gato, verán, es pariente de mío. No solo por su color de pelo, sino por su conducta ante la tecnología, con conocimientos técnicos admirables. Su forma de intentar reparar esa impresora del demonio es bastante parecida a la mía, se ve que tuvimos el mismo profesor.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es un divino!!! tengo que agradecer a tu pequeñita por haber insistido respecto a tener un felino en casa. Convengamos, éste menos histérico que vos...

Romi

Francisco Pin dijo...

Indudable! Yo me le tiro encima a esa impresora diabólica y la cago a patadas hasta que muera!