Suele pasar que a veces contra el poder no se puede.
El poder de los medios, el poder económico, el poder militar. El poder. Palabra que suele agrupar a esa casta que manda, que decide día a día sobre nuestro presente y sobre nuestro futuro.
También suele pensarse, teóricamente es así, que la democracia permite, periódicamente, que le pongamos un freno al poder. Digo teóricamente porque el poder es tan grande que un empresario multimillonario puede, con su poder económico y mediático, acaparar la atención y obtener la voluntad de los que menos tienen, los que, guste o no, son el resultado del funcionamiento de un sistema que permite al multimillonario con tanto y a tantos pobres con tan poco.
Y el poder es tan grande que a veces los que gobiernan hace dos décadas logran culpar a otros de que esto no es responsabilidad de ellos.
Pero pongamos que funciona. Que esta vez podría funcionar. O empezar a funcionar.
Y que empezemos a poner el freno.
Estaría bueno.
Hace 20 años, un incidente en China dejó una imágen que hizo pensar que se podía (digo imágen, porque ese "incidente" termino, cuando no, con la victoria de los poderosos). Pero dejó una imágen decía, que hoy bien podría inspirarnos.
La comparto...
martes, 9 de junio de 2009
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